Dr. Andrés Ferdman

Entrevista al Dr. Andrés Ferdman, director del capítulo de Psiquiatría de Niñez y Adolescencia de la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA)

"La escuela puede detectar, pero no reemplazar al sistema de salud mental"

Por María Sofía Benzo


Durante los últimos años, la salud mental adolescente en la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en tema recurrente de debate público. Las estadísticas muestran un aumento en las consultas por ansiedad, depresión, suicidio y conductas autolesivas, y profesionales del área alertan que la infraestructura sanitaria no acompaña ese crecimiento. En ese contexto, surgen iniciativas oficiales como el Plan Integral de Salud Mental y Neurodesarrollo (PISMyN), impulsadas por el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, que buscan intervenir desde las escuelas.

El psiquiatra Andrés Ferdman, con una trayectoria que atraviesa hospitales públicos, consultorios y organizaciones profesionales, sostiene que aunque los planes son necesarios, muchas veces no se dimensionan los recursos humanos ni las condiciones institucionales que implican. Para él, no basta con asignar programas: hay que asegurar especialistas bien formados, su estabilidad laboral y una red sólida de atención secundaria y terciaria.

Los adolescentes, según Ferdman, enfrentan barreras crecientes: desde la falta de especialistas cercanos hasta largas esperas para acceder a psicoterapia, medicación u otros apoyos. En paralelo, las familias muchas veces desconocen los dispositivos disponibles o se sienten desbordadas por la burocracia. Es en este escenario que el especialista considera urgente repensar cómo se articulan educación, salud y políticas públicas para prevenir crisis, no solo para atenderlas.


Soy médico recibido en la UBA. Terminé la secundaria en el Nacional Nº 9 de Flores y cursé la carrera en tiempos de dictadura. Me formé en pediatría y luego en psiquiatría y psicología de niños y adolescentes en el Centro de Estudios de la Niñez y la Adolescencia, dirigido por la pionera Telma Reca. Trabajé muchos años en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega, en Moreno, donde llegué a ser el único psiquiatra infantil para una población de más de tres millones de habitantes. También integré la Asociación de Psiquiatras de Argentina, presidí el capítulo de Psiquiatría Infantojuvenil y hoy participo en el de Salud Mental y Familia.

¿Cuáles son los principales problemas de salud mental que ve en adolescentes en la Ciudad y qué cambios notó en los últimos años?

La tasa de adolescentes con ideas o fantasías de suicidio pasó, según datos de la OMS, de alrededor del 70% en los años noventa a más del 90% hoy. La pandemia y el uso intensivo de pantallas profundizaron el aislamiento: los chicos ya casi no se encuentran cara a cara. Incluso veo padres que amamantan mirando el celular, lo que dificulta el vínculo temprano. Todo esto aumenta la sensación de soledad y los riesgos de crisis.

¿Qué barreras encuentran los chicos y sus familias para acceder a la atención pública?

La principal es la falta de profesionales. En invierno, en los hospitales bonaerenses hay cinco horas de cola para una guardia pediátrica. Lo mismo pasa en salud mental: no hay suficientes médicos y los sueldos no alcanzan para retenerlos. Además, la ley nacional de salud mental nunca reglamentó el artículo que garantiza un presupuesto mínimo del 10% de salud para el área; los fondos dependen del gobierno de turno.

En la Ciudad se lanzó el Plan Integral de Salud Mental y Neurodesarrollo (PISMyN) para intervenir en las escuelas. ¿Qué opinión le merece?

No conozco el plan en detalle, pero el nombre ya me preocupa. El neurodesarrollo depende de la salud materna y de los primeros años en el hogar. La escuela debe educar, no reemplazar la tarea de la familia ni del sistema de salud. Hoy la escuela ya carga con nutrición, derechos vulnerados y más; sumarle salud mental puede desbordarse. Si se busca detectar casos y derivar, bien; pero pretender que la escuela "garantice" salud mental es un error conceptual.

¿Qué estrategias le parecen más efectivas para detectar y prevenir crisis en adolescentes?

Formar y pagar bien a más psiquiatras y psicólogos, con capacitación en psicoterapia y trabajo familiar. También auditorías de medicación y formación continua en hospitales públicos. La prevención real empieza en la sala de partos, fortaleciendo a las familias desde el nacimiento, no solo cuando aparece la adicción o la crisis.

Si pudiera proponer una medida prioritaria de política pública, ¿cuál sería?

Priorizar la formación de profesionales en hospitales públicos, con remuneración adecuada y supervisión permanente. Sin recursos humanos suficientes no hay plan que funcione, ni PISMyN ni ningún otro.

¿Algún dato o reflexión final?

Comparando con 1984, el equipamiento mejoró, pero la respuesta sigue siendo insuficiente. Mientras falten médicos y se privilegie lo virtual o los protocolos de medicación por sobre los abordajes familiares, la salud mental adolescente seguirá en deuda.

© 2025 Loreanna del Valle Aray Jiménez - Maria Sofía Macarena Benzo - Candela Ines Botas - Catalina Raiolo.
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